January 22, 2016 3:12 pm

Intern Journal: William Arce

Written by  William Arce
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Mi experiencia con MEDLIFE en Lima, Perú comenzó aproximadamente tres meses atrás. Jamás imaginé que llegaría a estar donde me encuentro hoy, entusiasmado y con infinitas ganas de seguir trabajando por las personas que verdaderamente lo necesitan. Esta oportunidad me ha brindado muchas herramientas que me han permitido modificar mi perspectiva hacia la vida.

Recuerdo mi primera vez en el campo. Era una tarde soleada, donde el verano no había comenzado oficialmente y aún quedaba un poco del frio desértico. Desde el principio me mantuve con una perspectiva de ser objetivo ante las posibilidades que allí me podía enfrentar. Una vez que llegamos al lugar y presencié lo que allí había, no pude dejar de pensar en las veces que fui poco agradecido. Conocí a muchas familias, escuché sus historias, les brindé mi tiempo, y por un momento me olvidé de todo. Fue ahí, en ese momento, donde me dije a mi mismo que jamás volvería a ser igual.

 Desde entonces comencé a visitar pacientes para conocer sus historias y necesidades, como también entrevisté a algunos para investigar a fondo la raíz de la problemática social que nos encontramos al visitar muchas comunidades. Por otra parte tuve la dicha de viajar a Cusco, Perú y a Riobamba, Ecuador, donde también trabajé con voluntarios de diferentes países, llevando así servicios gratuitos de medicina y dental, así como talleres de educación a las comunidades que tienen menos acceso a la ciudad. De igual forma aportamos con la construcción de guarderías para niños, escaleras y baterías sanitarias.

Dentro de todas esas oportunidades que se me presentaron, siempre recuerdo una visita que hicimos a una paciente, Ida Lampas. En la visita estuve por dos horas consecutivas hablando con la paciente acerca de sus condiciones y las cosas que le habían sucedido. Pero eso no fue todo, a mitad de conversación comenzó a mencionar las cosas positivas que sobrepasaban todo lo negativo que había pasado. Entendí que no son las cosas que pasamos sino con la actitud con que las afrontamos. No les puedo explicar con palabras la emoción que sentí al escuchar su historia y ver que de alguna manera el simple hecho de haberla escuchado era suficiente para ella.

Estar en otro país, lejos de tus costumbres y tu familia siempre es difícil, pero cuando te das cuenta de todo el cambio que has logrado solo puedes pensar en lo feliz que te sientes de haber logrado tu meta. Es por ello que me siento extremadamente agradecido de la oportunidad que MEDLIFE me ha dado para poder aportar a esta causa. A veces las personas no entienden porque hacemos este tipo de labor, pero la realidad es que forma parte de nuestro llamado. Tenemos que ayudar a las personas sin mirar su raza, su color, su partido político o situación económica. Todos tenemos la oportunidad de impactar vidas, ya sea en nuestros hogares, a nuestros vecinos, en comunidades locales, en el trabajo o en cualquier lugar. Soy un fiel creyente de que tenemos que vivir para servir. 


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My experience with MEDLIFE in Lima, Peru, began about three months ago. I never imagined I would be where I am today, excited and with an endless desire to continue working for people who truly need it. This opportunity has given me many tools that have allowed me to change my outlook towards life.

I remember my first time in the field. It was a sunny afternoon, summer had not yet officially begun and there was still a little bit of the desert cold. When I first came to Lima I tried to keep an open mind about what I would find there. Once we got to the Pueblos Jovenes and witnessed what was there, I could not stop thinking about the times I was thankless. I met many families, I heard their stories, I offered them my time, and for a moment I forgot everything. It was there, at that point where I said to myself, I will never be the same.

Since then I started visiting patients to learn their stories and needs. I interviewed them and tried to thoroughly investigate the root of the social problems we found while visiting many communities. Moreover I had the good fortune to travel to Cusco, Peru and Riobamba, Ecuador, where I also worked with volunteers from different countries, bringing free medical and dental services, and educational workshops to communities that have less access to the city . Likewise we contribute to building nurseries, staircases and hygiene projects.

Among those opportunities that came my way, I will always remember a visit we made to a patient, Ida Lampas. During the visit I talked with the patient for two hours about her condition and the things that had happened to her. But that was not all, she started to mention the positive things that surpassed anything negative that happened to her. I understood that it is not about the things that happen to us but the attitude with which we face them. I can not explain in words the emotion I felt when I heard her story and saw that somehow the simple fact of having heard her was enough for her.

Being in another country far from your habits and your family is always difficult, but when you realize everything you've accomplished you can only think about how happy you feel having achieved your goal. That is why I am extremely grateful for the opportunity MEDLIFE gave me to contribute to this cause. Sometimes people do not understand why we do this kind of work, but the reality is that is part of our calling. We have to help people without regard for race, color, political party or economic status. We all have the opportunity to impact lives, whether in our homes, to our neighbors, local communities, at work or anywhere. I am a firm believer that we must live to serve.

Last modified on January 25, 2016 8:27 am